Me dicen que soy una nena. Que todavía no sé nada de la vida. Que me lo tomo todo a broma. No saben nada, no me conocen, no saben cómo soy. No soy una nena, sólo me gusta disfrutar de los pequeños detalles, me gusta reírme y bailar bajo la lluvia. Me gusta soltarme el pelo para que vaya al compás del viento. Me gusta regalar sonrisas. No, no sé todo sobre la vida. Pero sé, que el amor duele pero que vale la pena. Sé que nada es para siempre,
que todo se va. Sé que sonreír es el mejor remedio cuando tu corazón llora. Llorar es demasiado fácil. Sé que nada es tan difícil como decir adiós. Como comprender que has jugado tus cartas y que has perdido. No es que me lo tome todo a broma. No es que las cosas no me importen, sólo, que a pesar de todo sonrío. No dejo que me afecte, no dejo que me destruya. Sigo hacia adelante, sigo sonriendo, viviendo. La vida es muy corta para llorar por cosas que no van a volver. Puede que duela, pero no es el fin. No te confundas, acepto que no sé ni la mitad de las cosas de la vida, pero tampoco soy tonta. Voy aprendiendo con el tiempo, que lo único que importa es lo de adentro.