A veces no tenemos conciencia de los errores que cometemos, apenas una sensación, una pequeña voz interior que nos dice: algo está mal. Y aunque esa vocecita está ahí, seguimos adelante, ignorándola, equivocándonos casi a conciencia. Lo ves venir, sabés que eso que estás por hacer va a cambiar todo. Así y todo, lo hacés. Ya te equivocaste, ya te fuiste, ya te perdiste, ya te traicionaste. Te mirás al espejo y ya no te reconocés. Hay otro que te mira y te pregunta: ¿Dónde te fuiste? ¿Dónde estás?
Black Moustache